2003

Jambalaya Magazine (Spain, March 2003)

Markus Rill: La Quintaesencia del Roots-Rock Europeo by Lluis Sala

Si la aparición de nuevos artistas suele ser, ya de por sí, motivo de comentarios entre los medios de comunicación especializados, esa tendecia se acentúa más aún si el nuevo artista crea interesantes expectativas con su disco de debut y si encima las confirma con sus sucesivos álbumes. Esto es, ni más ni menos, lo que ha sucedido con los tres discos editados hasta el momento por Markus Rill & The Gunslingers, una formación que recientemente ha sufrido una profunda remodelación, pasando de cuarteto a quinteto y cambinado nada menos que a todos sus miembros, excepto lógicamente su líder, Markus Rill. Desde Wuerzburg (Alemania), Markus Rill & The Gunslingers empezaron como cuarteto de roots-rock (o de alt.country, depende del lado desde el que se haga la valoración) sorprendiendo primero con su disco de debut "Gunslinger's tales" (1997) y reafirmándose después como un notable compositor e intérprete, en la línea de Bruce Springsteen, John Mellencamp, Townes Van Zandt o Steve Earle, con la edición de su segundo álbum, "The devil and the open road" (1999), editado en España de forma exclusiva a través del sello independiente Moby Disk Records. Su tercer trabajo "Nowhere begins" (2001) es algo menos efervescente que sus predecesores pero sin duda mucho más maduro y ha abierto definitivamente la puerta a la profesionalización para este aún joven músico alemán de corazón tejano.

Nacido en Frankfurt y residente en la citada ciudad de Wuerzburg, aunque musicalmente heredero de la tradición tejana, de la que se empapó durante el año que residió en Austin, Markus Rill refleja en su música esa rica diversidad que se da en el estado de la Estrella Solitaria. Musicalmente sus temas van desde el country más ortodoxo al rock, pasando por el blues o el folk, mientras que las letras hablan siempre de personajes que se encuentran al borde del abismo, propios del lado oscuro de la tradición americana: perdedores, bailarinas de strip-tease, asaltadores de bancos, vagabundos y presos son parte esencial de las historias que cuentan sus canciones. Personajes en permanente huida hacia delante, escapando de su propia vida y sin dirección concreta, enlazando con la mística de la Beat Generation de los Jack Kerouac y Allen Ginsberg. Uno de los temas de su primer álbum, "Unknown", tal vez sirva para ilustrar este concepto:

Like a train that keeps runnin' down an endless track
I'll keep goin' on forever and I'll never turn back
It's been goin' on too long now to recall where I'm from
I don't know where I'm bound or where I belong
But there must be a place where I feel at home
But it's still unknow, it's still unknown

Su primer álbum, "Gunslinger's tales", contiene un buen puñado de joyas, como el tema inicial "A girl called Jo", el propio "Unknown", "Jenny", "Billy's song", "Hope I'll get to heaven", "Can't get over you" o el tema extra "Wild coyote". Tal como lo expuso la prestigiosa revista Rolling Stone en su versión alemana, el álbum contiene "música con raices auténticas... arreglada e interpretada de forma competente y con unas letras brillantes (...) Markus Rill escribe canciones del máximo nivel imaginable". Ciertamente, pocos artistas de los que se escriben sus propias canciones debutan con un trabajo de semejante calibre, y menos en un estilo tan alejado de las raíces musicales propias de su tierra.

La fortuna quiso Markus Rill estuviera a finales de 1998 en Catalunya con motivo de una mini-gira de tres actuaciones acústicas, que el propio artista tituló Acoustic Avalanche Tour, en las salas Platea (Girona), Jambalaya (El Masnou) y Slàvia (Les Borges Blanques), en las que deleitó con su voz rasgada y su guitarra acústica junto a los Gunslingers Dennis Schütze (guitarra acústica, slide guitar) y Andreas Reif (bajo, violín y voces). Aparte de repasar extensamente el material de su disco de debut, Markus Rill ofreció espléndidas versiones de temas como "Tom Ames' prayer", "I feel alright" (Steve Earle), "Darkness on the edge of town" (Bruce Springsteen) y "Waiting around to die" (Townes Van Zandt), así como algunos temas del que iba a ser su segundo álbum, "The devil and the open road", entre los que destacaron "Trouble with the law", "An eye for an eye", "Snake tattoo" y "Rainville". Entre los varios contactos que se establecieron durante dicha mini-gira se produjo uno con Pemi Planas, responsable del sello independiente Moby Disk Records (http://www.mobydiskrecords.com), quien se animó a lanzar el nuevo disco "The devil and the open road" al mercado español.

"The devil and the open road" es claramente ya un disco más maduro que "Gunslinger's tales". En lo artístico Markus Rill demuestra que sabe lo que quiere y, además, sabe cómo expresarlo eficazmente. Historias de forajidos ("Trouble with the law"), imaginarios amigos condenados a muerte ("Eye for an eye"), canciones sobre la soledad ("Rainville") o sobre la carretera ("The devil and the open road") son algunas de las propuestas que Markus Rill ofrece en un álbum ya algo más eléctrico que su disco de debut. La calidad y calidez de sus historias se puede apreciar de nuevo en un fragmento del mejor tema del álbum, "Rainville":

Sally holds a grudge against the world
But she ain't to blame for all the anger and the hurt
Things ain't been the same since Charlie split
And she dropped out of school to take care of the kid

Con "The devil and the open road" bajo el brazo y recién salido de fábrica, Markus Rill se presentó ante las multitudes en un gran festival internacional en Julio de 1999, en la XII edición del Country Rendez-Vous Festival, de Craponne-sur-Arzon (Haute Loire, Francia). Allí ofreció un concierto lleno de garra y energía, aunque las limitaciones en cuanto a tiempo en el escenario (una hora y cuarto) impidieron que alguno de sus mejores temas pudiera ser escuchado por el público. Aparte de esta actuación, es preciso comentar que a lo largo de su carrera Markus Rill ha abierto conciertos para nombres de la talla de Tom Russell, Todd Thibaud, Hazeldine, Hal Ketchum y Townes Van Zandt. Sin duda alguna, ésta última es la actuación de la que se siente más orgulloso por la carga simbólica que conlleva el tocar ante uno de sus ídolos, que además moriría al cabo de poco tiempo.

Una vez finalizada su actuación en el Country Rendez-Vous Festival de 1999, a primeros de agosto Markus Rill & The Gunslingers conducieron su furgoneta atiborrada de instrumentos y material sonoro diverso para unas pocas actuaciones adicionales en Cataluña, en concreto en Girona y Llançà (Girona) Taradell (Barcelona) y Torrdembarra (Tarragona), promovidas por Moby Disk Records. Según contaron las crónicas, la respuesta fue excelente, especialmente en Llançà y Torredembarra, donde las palmas echaron humo y donde el público conectó con la música sobria y directa de Markus Rill & The Gunslingers. Mención especial para el entonces nuevo Gunslinger, el guitarrista Ed Staab, quién por el hecho de provenir del blues dio un nuevo cariz al sonido de la banda.

A los pocos meses de editar "The devil and the open road", Markus Rill ya empezó a trabajar en el que por ahora es su último álbum, "Nowhere begins", ya comentado en el número 15 de la revista Jambalaya, correspondiente a los meses de septiembre y octubre de 2001. En él, Markus Rill tuvo como objetivo el conseguir un sonido más cohesionado, más próximo a lo que eran sus actuaciones en directo, con el fin de dar una mayor relevancia a sus fieles Gunslingers, es decir Ed Staab a la guitarra eléctrica, guitarra acústica y slide guitar; Andreas Reif al bajo, violín y voces; Rüz Löser a la batería y percusión; y el propio Markus Rill a la voz solista, guitarra acústica y armónica. Entre el nuevo material destacan "Can't help myself", una lúcida reflexión sobre el suceso de lo inevitable, "Nowhere begins", un tema realmente potente que cuenta una historia de pasión y asesinato, "Come around here", bastante en la línea estilística de otro grande, Todd Thibaud, "Don't look back", con unas letras preciosas sobre lo difícil que es dejar marchar a una persona querida, así como "Ramblin' man's lament", "Lorna Sue", "The night's too strong" y el country-folk de "Women and whiskey (& hard times & bad luck)".

Desde entonces Markus Rill ha seguido trabajando en la consolidación de su carrera. Recientemente ha tenido que remodelar a fondo su banda, en buena parte debido a las circunstancias personales de dos de los miembros de los Gunslingers, como son Andreas Reif, quien está trabajando en su tesis doctoral sobre filosofía, y Ed Staab, dedicado ya íntegramente a sus tareas de ingeniero de sonido en Frankfurt. Así, la nueva formación de los Gunslingers con la que Markus Rill se presentó en Lyon el pasado 26 de octubre de 2002 es un quinteto que reúne a músicos profesionales que parecen ser de gran nivel, como el guitarrista Michael Wenzel, quien a pesar de haber tocado con Chrissie Hynde y Eros Ramazzoti cuenta con una sólida formación basada en el country tradicional; el batería Leonardo von Popp, formado en el prestigioso Berklee College of Music, en Boston; el multi-instrumentista (mandolina, acordeón, guitarra slide) Patrik Gröhn; y el bajista Stefan Hartmann. Con ellos Markus Rill tiene previsto editar su cuarto trabajo a mediados de este mismo año 2003, un álbum que debería suponer ya la consolidación definitiva de este inquieto artista alemán.

Y ya que hablamos de música country hecha en Alemania justo es dedicar unas líneas al proyecto del ex-miembro de los Gunslingers, Dennis Schütze, otro excelente guitarrista, compositor y cantante. Si cuando actúa como miembro de Die Musikstudenten es capaz de interpretar géneros tan distantes como el vals, el foxtrot, el tango, la rumba, el twist y el rock'n'roll, en "Leave the blues behind" combina con maestría el country y el blues versionando a Marty Robbins con "Sugaree", a Lee Hazelwood con "These boots are made for walking", a Mel Tillis en "Walk on boy", a Hank Williams en "Lovesick blues" y al propio Markus Rill en el bellísimo tema inédito "West Texas moon" ("May the light of the West Texas moon guide your travelin' ways / May the sun always rise when I'm blue to tell me you're safe"). Además, Dennis Schütze aporta varios temas propios de notable nivel, como el que da título al álbum, "Leave the blues behind", "Devil on my trail" o "Cinzia". En su más reciente propuesta musical, en la que se transforma en ese bastardo fanfarrón ("cocky bastard") llamado Will Handsome (http://www.willhandsome.com), Dennis Schütze se centra ya totalmente en un country de corte mucho más tradicional, repleto de fiddle y steel-guitar, que enlaza directamente con los dorados años 50 en un estilo parecido al de los álbumes de Red Knuckles & The Trailblazers. El repertorio de Will Handsome se basa en el hillbilly, el rockabilly y el western swing, e incluye excelentes versiones de Terry Fell ("You don't give a hang about me", "Play the music louder"), Jerry Reed ("East bound and down"), Johnny Cash ("Big river") o Hank Williams ("Hey good lookin'"), entre otros. Grabado en mono y bàsicamente de una sola toma, el disco de Will Handsome enlaza con ese estilo retro actualmente tan en boga gracias a artistas como Wayne Hancock o BR549.

A pesar de que lo que pudiera parecer a priori, la escena country alemana goza de buena salud y cuenta con artistas de marcada personalidad. Quizás Markus Rill sea el más prolífico y el que goce de una mayor proyección, por ser él mismo el autor de la mayor parte del material de su repertorio, pero no hay que olvidar otras interesantes propuestas como las de Dennis Schütze y su alter ego, ese "cocky bastard" que se hace llamar Will Handsome.